martes

Me dí cuenta de algo, sí, bueno, quizás es tarde para vos. Pero no, no lo es, todo tiene un proceso, y el mío lo tuvo hasta hoy, con todo lo que eso conlleva, pero hasta hoy.
¿Vos podés decirme cuándo es tu hoy?
Bueno, a mí me llevó hasta hoy entenderlo, y ya no importa si para eso pasaron dias, meses, años, una, dos, miles de personas, paisajes y situaciones, llantos y risas, poque tengo el hoy, y necesité de todo este tiempo para tenerlo bien de la mano.
Este hoy que dice no más del ayer, el hoy con una certeza, al menos una, y que cambia, no el pasado, pero que viene a resignificarlo.
 Y el hoy trae palabras, preguntas, muchas preguntas, búsqueda de respuestas. Mi hoy quiere entender y no quiere callar.
El hoy viene con mucho ruido.                                                                                           Hoy supe que no quiero seguir arrepintiendome del silencio, sino, si de algo he de arrepentirme quizás es del sonido mal tocado. Por eso este hoy me trajo todos los por qués de cuando me atrevía a desperdigarlos sin ton ni son, toda la tranquilidad de poder entender puntos de vistas ajenos incomprensibles, me trajo también el coraje para agarrar la mano  cuando quieran voltear sin decir chau y  un puñado de besos que arrebatadamente nunca me animé a dar.
El hoy también me quitó un poco los prejuicios de los actos impulsivos, y me alivianó el peso al dejar atrás las explicaciones que nadie me pidió. Me aligeró de mis orgullos, se llevó las máscaras, se robó todas mis frases bien ordenadas y cordiales, y el miedo al decir.
(El hoy, arregló los hilitos que sostenían mi cabeza, para que no ande más gacha aceptando cualquier cosa ajena)
También, y esto lo dejo yo por convicción, en el pasado entierro el pensar en lo que sucederá y no actuar, y por sobretodo mi propia especulación ajena sobre lo que los demás creerán de  mis actos.


Y es hoy, en el que me siento, a tomarme un café, despojándome de las corazas de cristal, en este bar que inventé, a reconciliarme con mis viejos amantes. Sin buscar, en realidad, reconciliaciones sino últimas charlas, esas que nunca hubo . Esas respuestas que nunca hallé, ni hallamos, y esas preguntas que nunca hicimos porque era más fácil huir. Pero no hoy, hoy no quiero huir, hoy freno y te pido que vengas, y te sientes, con tranquilidad, que nadie viene acá a reprochar, ni a cambiar rumbos, simplemente a poder mirarnos a los ojos y a entender.

A entender, y a hacer este hoy, un poquito más liviano.

3 comentarios:

Mel dijo...

pero què cosa, che!!! resulta que empiezo a leer y me encuentro con esto: "Esas respuestas que nunca hallé, ni hallamos, y esas preguntas que nunca hicimos porque era más fácil huir" y empiezo a pensar en lo último que escribì:
La cobardìa de la duda, el no querer saber...
Esa pregunta que se quedó atravesada, que quedó archivada, guardada en el cajón de mi mesa de luz...
y sigo leyendo su texto y siento cada palabra como mìa, porque cada músculo experimenta ese estado q describe: "Pero no hoy, hoy no quiero huir, hoy freno y te pido que vengas, y te sientes, con tranquilidad, que nadie viene acá a reprochar, ni a cambiar rumbos, simplemente a poder mirarnos a los ojos y a entender" :`)
y se me escapa una lágrima!!!
gracias

Violeta Color dijo...

oooh, le mando un enorme abrazo =)

ciego de tierra dijo...

A veces es muy complicado hacer entender, y entenderse, pero hay que intentarlo con calma y verdad, con transparencia e integridad, con valentía.

UN abrazo grande, señorita...